He aqui uno de mis fragmentos favoritos del extraordinario libro de Paulo Cohelo “El Alquimista” .. ahí se los dejo
Mi corazón esta muy agitado – dijo el muchacho – Tiene sueños, se emociona y está enamorado de una mujer del desierto. Me pide cosas y no me deja dormir muchas noches, cuando pienso en ella.
- Eso es bueno. Quiere decir que está vivo. Continúa escuchando lo que tenga que decirte.
Durante los tres días siguientes, pasaron cerca de algunos guerreros y vieron a otros grupos en la lejanía. El corazón del muchacho empezó a hablarle de miedo. Le contaba historias que había escuchado del Alma del Mundo, historias de hombres que fueron en busca de sus tesoros y jamás los encontraron. A veces lo asustaba con el pensamiento de que tal vez no conseguiría el tesoro, o que podría morir en el desierto. Otras veces le decía que ya era suficiente, que ya estaba satisfecho, que ya había encontrado un amor y muchas monedas de oro.
- Mi corazón es traicionero – dijo el muchacho al Alquimista cuando pararon para dejar descansar un poco a los caballos -. No quiere que yo siga adelante.
- Esa es una buena señal – respondió el Alquimista -. Prueba que tu corazón está vivo. Es natural que tenga miedo de cambiar por un sueño todo aquello que ya se consiguió.
- Entonces ¿ para qué debo escuchar mi corazón?
- Porque no conseguirás jamás mantenerlo callado. Y aunque finjas no escuchar lo que te dice, estará dentro de tu pecho repitiendo siempre lo que piensa sobre la vida y el mundo.
- ¿ Aunque sea traicionero?
- La traición es el golpe que no esperas. Si conoces bien a tu corazón él jamás lo conseguirá. Porque tú conseguirás sus sueños y sus deseos, y sabrás tratar con ellos. Nadie consigue huir de su corazón. Por eso es mejor escuchar lo que te dice. Para que jamás venga un golpe que no esperas.
El muchacho continuo escuchando a su corazón mientras avanzaban por el desierto. Fue conociendo sus artimañas y sus trucos, y aceptándolo como era. Entonces el muchacho dejó de tener miedo y de sentir ganas de volver, porque cierta tarde su corazón le dijo que estaba contento “Aunque proteste un poco – decía su corazón – es porque soy un corazón de hombre, y los corazones de hombre, y los corazones de hombre son así. Tienen miedo de realizar sus más mayores sueños porque consideran que no los merecen, o no van a conseguirlos. Nosotros, los corazones, nos morimos de miedo sólo de pensar en los amores que partieron para siempre, en los momentos que pudieron haber sido buenos y no lo fueron, en los tesoros que podrían haber sido descubiertos y se quedaron para siempre escondidos en la arena. Porque cuando esto sucede terminamos sufriendo mucho”.
- Mi corazón tiene miedo de sufrir – dijo el muchacho al Alquimista, una noche en que miraban al cielo sin luna .
- Explícale que el miedo a sufrir es peor que el propio sufrimiento. Y que ningún corazón jamás sufrió cuando fue en busca de sus sueños, porque cada momento de búsqueda es un momento de encuentro con Dios y con la Eternidad.
“Cada momento de búsqueda es un momento de encuentro – dijo el muchacho a su corazón -. Mientras busqué mi tesoro, todos mis días fueron luminosos, porque yo sabía que cada momento formaba parte del tesoro a encontrar. Mientras busqué este tesoro mío, descubrí por el camino cosas que jamás habría soñado encontrar, si no hubiese tenido el valor de intentar cosas imposibles para los pastores”.
Entonces su corazón se quedó callado una tarde entera. Por la noche, el muchacho durmió tranquilo, y cuando se despertó su corazón comenzó a contarle cosas del Alma del Mundo. Le dijo que todo hombre feliz era un hombre que llevaba a Dios dentro de sí. Y que la felicidad se podía encontrar en un simple grano de arena del desierto, como había dicho el Alquimista. Porque un grano de arena es un momento de la Creación, y el Universo tardó miles de millones de años para crearlo.
“Cada hombre sobre la faz de la tierra tiene un tesoro que lo está esperando – le explicó -. Nosotros, los corazones, acostumbramos a hablar poco de estos tesoros, porque los hombres ya no tienen interés en encontrarlos. Sólo hablamos de ellos a los niños. Después dejamos que la vida encamine a cada uno hacia su destino. Pero, desgraciadamente, pocos siguen el camino que les ha sido trazado, y que es el camino de la Leyenda Personal y de la Felicidad. Consideran al mundo como algo amenazador, y justamente por eso, el mundo se convierte en algo amenazador. Entonces, nosotros, los corazones, vamos hablando cada vez más bajo, pero no nos callamos nunca. Y deseamos que nuestras palabras no sean oídas, pues no queremos que los hombre sufran porque no siguieron a sus corazones.”
- ¿ Por qué los corazones no explican a los hombres que deben continuar siguiendo sus sueños ? – preguntó el muchacho al Alquimista.
- Porque, en este caso, el corazón es el que sufre más. Y a los corazones no les gusta sufrir.
A partir de aquél día, el muchacho entendió a su corazón. Le pidió que nunca más lo abandonara. Le pidió que, cuando estuviera lejos de sus sueños, el corazón se apretase a su pecho y diese la señal de alarma. Y le juró que siempre que escuchase esta señal, también lo seguiría.
Aquella noche conversó sobre todo esto con el Alquimista. Y el Alquimista entendió que el corazón del muchacho había vuelto al Alma del Mundo.
- ¿ Qué debo hacer ahora ? – preguntó el chico.
- Sigue en dirección a las pirámides – dijo el Alquimista-. Y continúa atento a las señales. Tu corazón ya es capaz de mostrarte el tesoro.
- ¿ Era esto lo que me faltaba saber ?
- No – repuso el Alquimista – . Lo que te falta saber es lo siguiente:
“Siempre, antes de realizar un sueño, el Alma del Mundo decide comprobar todo aquello que se aprendió durante el camino. Hace esto no porque sea mala, sino para que podamos, junto con nuestros sueño, conquistar también las lecciones que aprendimos mientras íbamos hacía él. Es el momento en que la mayor parte de las personas desiste. Es lo que llamamos, en el lenguaje del desierto, morir de sed cuando las palmeras ya aparecieron en el horizonte.
“ Una búsqueda comienza siempre con la Suerte del Principiante. Y termina siempre con la prueba del Conquistador”
El muchacho se acordó de un viejo proverbio de su tierra. Decía que la hora más oscura era la que venía antes del nacimiento del sol.
Espero les haya gustado .. al menos a mi me ha dicho mucho …
Take Care !!